13 de mayo de 2010

PARA REFLEXIONAR.

Porque mueren o abaten columnas las Logias.
1. Por no asistir a las tenidas.
2. Por falta de energía del Venerable.
3. Por la falta de actividad del Secretario.
4. Por falta de empeño en el Tesorero.
5. Por no concurrir nunca a la hora reglamentaria.
6. Por no querer aceptarse cargos.
7. Por estar siempre dispuesto a criticar y nunca dispuesto a obrar.
8. Por tratar de encontrar siempre algún defecto en el trabajo de los funcionarios y oficiales.
9. Por disgustarse si no hacen a uno, miembro de alguna comisión.
10. Por no desempeñar nunca su cometido sí acepta, "Por no negarse" algún cargo en Logia.
11. Por no emitir franca y leal opinión, en los asuntos en que se es consultado y decir después que las cosas debieron hacerse de tal o cual manera.
12. Por pensar y decir que la Logia está manejada por una "camarilla" cuando los funcionarios y oficiales trabajan en cumplimiento de su deber.
13. Por ser intemperante, áspero, vanidoso y muy lleno de amor propio para no reconocer sus propios errores.
14. Por hacer uso de la palabra “Para agredir o tratar asuntos políticos o religiosos” que son prohibidos.
15. Por creerse perfecto, infalible y superior a los demás.
16. Por aspirar a todos los derechos y no cumplir jamás con ninguno de los deberes.
17. Por no observar en nuestra vida civil, la conducta que debemos observar con los hermanos.
18. Por no saber respetar las opiniones ni los derechos masónicos, civiles, económicos y sociales de todos los hermanos.
19. Por creer, que sólo nuestro hermano tiene, obligaciones, y nosotros, sólo tenemos derechos.
20. Por sembrar resentimientos entre los miembros.
21. Por halagar la vanidad de un hermano con perjuicio de otro hermano.
22. Por discutir sin ilustrar.
23. Por trabajar siempre en familia.
24. Por hacer monótonas las tenidas.
25. Por negar sistemáticamente todo esfuerzo en bien de la Logia.
26. Por falta de disciplina.
27. Por convertir la Logia en una sala de tertulia después de abiertos los trabajos.
28. Por hacemos eco de versiones contrarias a un hermano en vez de defenderlo.
29. Por convertir en semillero de rivalidades y odios lo que debe ser un surco compacto de fraternidad y de perenne armonía.
30. Por decir hipócritamente en Logia "el Querido Hermano; fulano" y decir malamente en la calle "el pícaro fulano".
31. Por ser intransigente en todo, hasta en pagar las cuotas.
32. Por querer ser siempre Venerable de la Logia o cuando menos Vigilante; pero nunca Secretario o Tesorero o Guarda Templo.
33. Por apatía y falta de lealtad a lo jurado.
"Prontuario Dialogado de la Masonería", Luís Umbert Santos, 1985

10 de mayo de 2010

CARTA DE UN MASÓN A SU HIJO


Hijo mío:
Cuando ya no me cuentes - como todavía lo haces – tus travesuras y tus detalles personales; cuando ya no te de miedo la oscuridad y abras, por fin, las páginas de esos libros desconocidos que hoy apenas miras, tal vez mal acomodados, en nuestra modesta biblioteca; cuando seas mayor, acércate a esos señores que ahora te parecen extraños y un tanto misteriosos, y que, si no te infunden desagrado, quizá te merecen solo cierta indiferencia.

Busca esas personas que a menudo, o me llaman o me visitan, y con quienes comparto unas horas, cada semana, cuando me ves llegar un poco más tarde a casa. Sí, busca a esos hombres a quienes la sociedad identifica como "los masones" y que yo llamo, orgullosamente: "mis hermanos". Tanto los has visto y escuchado, que seguramente ya los conoces a todos. La mayoría son jóvenes; algunos, hombres ya maduros y otros más lucen sus testas coronadas por el blanco de las canas, como algunas montañas muestran sus cimas, cubiertas por el blanco de las nieves.

Pero todos me permitieron beber en la fuente de su sabiduría. Todos por igual me abrieron su pecho como se abre un cesto para recibir las confidencias, los goces, las penas, los proyectos y las ilusiones del amigo mejor. Sí, acércate a ellos no importa cuan largo sea el camino que tengas que recorrer, ni cuantos los obstáculos que hayas de vencer. Decídete a buscarlos y el SUPREMO HACEDOR te mostrará el sendero.

Y cuando conozcas qué hacen, cómo piensan y qué pretenden (siempre que tu espíritu quede satisfecho y halladas todas tus inquietudes) únete a ellos y síguelos. Pero si después de analizar sus principios continúan sin respuesta todas tus dudas, entonces hijo mío, sepárate de su camino con decencia de hombre bien nacido.

Si para entonces aún vivo, aplaudiré tu decisión cualquiera que haya sido. La aceptaré, porque habrás estudiado antes de definir y porque analizaste para poder escoger, es decir, que habrás decidido por ti mismo, después de razonar. Y si ya no vivo, hijo mío, pediré al GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO que adorne tu vida con los atributos que siempre busqué para ti y que Masón o no, el mundo te reconozca como un hombre honesto, virtuoso, justo, respetuoso, opuesto a todo género de opresión y con un profundo amor por la humanidad.

( Tomado de la web http://www.granlogandes.org/)

2 de mayo de 2010

EL DEBER Y LA SATISFACCIÓN, DE UN MASÓN

Monumento en honor a Emilio Castelar en Madrid, obra de Mariano Benlliure; ambos fueron masones.

"La muerte no es verdad, cuando se ha cumplido bien la obra de la vida"
"Hasta después de muertos somos útiles, por eso escribo"

Estas citas, fueron pronunciadas por quien cultivaba una rosa blanca hasta para el cruel que el corazón le arrancaba. Cuanta dignidad e increíble fuerza, al protestar ante quien lo pone en lo oscuro, a morir como un traidor. Hablamos de un hombre que dedico su vida, su pensamiento y acción; al bienestar, progreso y la libertad de los pueblos. Quien fuese escritor, poeta y también Masón; hablamos de José Julián Martí y Pérez, grado 18º del REAA.•., con nombre simbólico: Anahuac, maestro masón de la Respetable Logia Caballeros Cruzados Nº 62, en los Valles de Madrid al oriente de España, Hijo de doña Leonor Pérez Cabrera originaria de Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias.
 
En varias sesiones (tenidas, reuniones) masónicas preguntamos con aparentemente ingenuidad y algo fácil de responder: ¿Cuál es el mayor premio, rango o medalla; que puede recibir un buen masón? Las respuestas son siempre, semejantes: "Haber sido nombrado miembro de honor", "Haber cumplido 25, 50 o mas años como masón activo", "Ser garante de amistad", "Ocupar un cargo elevado dentro de la institución, para poder lucir caras regalías", etc... ¿Por qué son semejantes? Porque todas se rigen por el mismo patrón; son premios que recibimos de seres humanos, o son premios que creemos merecer por antigüedad. Aunque no cabe duda que los reconocimientos y los estímulos, ayudan al ser humano al reconocerle su labor(2).
 
¿Cuál es el mayor premio, rango o distinción que puede recibir un masón? Existe una gran diferencia entre los mencionados con anterioridad, aunque extraordinarios se apartan de la esencia por su vinculo a lo material; hablamos del premio espiritual que regala el G:.A:.D:.U:. al verdadero masón. Esta dádiva la hemos sentido casi todos los masones una que otra vez; a diario nos apartamos de las miserias humanas y nos sentimientos egoístas, cuando deberíamos practicar la caridad y altruismo, labor para la cual la masonería fue fundada. “No existe premio mayor en el alma, que cuando se cumple con el deber”.
 
Esa tranquilidad de consciencia que se experimenta cuando se actúa con justicia, con honor y valor; siendo capaz de renunciar a cualquier privilegio o interés de índole personal que conlleve a la deshonra, o manche nuestra dignidad como Hombre y como Masón; poniendo los intereses de la masonería primero, a costa incluso de criticas, burlas y ataques que obviamente no tienen nada de masónico ese es: “El mayor premio que puede recibir un buen masón, es la satisfacción de serlo”.
 
En los buenos masones no cabe el egoísmo pero sí un mundo lleno de justicia, tolerancia, comprensión. El buen masón no debe hacer alarde de su inteligencia y menos pretendiendo inferiorizar a sus Hermanos, debe contribuir a enriquecer el intelecto del prójimo. El buen masón atendiendo al grueso de su cartera, posición social, política o país de procedencia no mira por encima del hombro a sus Hermanos, considerándolos apartados de su elitismo personal. El verdadero masón, debe afrontar su condición con la seriedad y responsabilidad que caracteriza a un buen obrero, similar a las abejas de una colmena; alejándose del protagonismo, del egoísmo, y de todo lo que pueda contaminarlo con un sentimiento no compatible al que debe tener un masón; el bien de la humanidad, apartándose del vicio, combatiendo la ignorancia y desenmascarando al farsante. El buen masón critica a un hermano de frente para ayudarlo, no a sus espaldas para perjudicarlo. El buen masón sabe que la verdad no muere jamás, por ello el francmasón y la mentira son enemigos irreconciliables, cuando nos reconocen como verdaderos masones nuestros hermanos no se muere, sigues vivo en el corazón de ellos.
 
Los masones no incluyen en sus temas la política ni la religión, la masonería no es política, la masonería no es religión. En la masonería no existen títulos o contrastes sociales, no existen rangos o diferencias de clases, no existen dirigentes o lideres partidistas. Se tratan entre si como venerables hermanos, todo maestro masón es responsable de sus actos, por eso a los masones se les distingue exclusivamente por sus meritos. Es por lo que el buen masón siempre debe buscar lo que mejor sea para la Institución masónica en general y para su logia en particular. El masón no se escuda en su cargo para cometer una injusticia contra algún hermano, pues se sabe que los francmasones son instruidos y vislumbran con increíble claridad, la línea que separa lo justo de lo injusto. En cada masón hay un Salomón en potencia, capaz de definir: La verdad de la mentira, el castigo del perdón este último si lo valoramos bien es el peor de los castigos …Perdónalos, porque no saben lo que hacen.. Luc. 23:34
 
Seria necesario para enumerar todas las virtudes que debiese tener un buen masón, muchas páginas; donde explicar la pureza de nuestros actos y la rectitud de nuestras acciones. Lo verdaderamente importante poder decir con el corazón “He cumplido con mi deber, siento la satisfacción de ser un buen masón”.
 
"Es bueno tener amigos; pero peor es no tener enemigos porque el que enemigos no tiene, es señal que no posee ni talento que haga sombra, ni bienes que se codicien, ni honra de la que murmuren, ni cosa buena que se le envidie"
 
Marino de Armas
Venerable Maestro de la Respetable Logia Añaza.

(2)- Lemagne Sandó, Héctor. MM.•. GLC.•. publicado por rito york.